domingo, 26 de agosto de 2012


Las personas son más expertas en cambios
cuando son niños,
luego se les enseña “el miedo”,
para que no cambien tan fácilmente
y se complique la vida de los mayores.
De apoco dejan de cambiar, dejan de recrearse,
se adaptan al común social
y van muriendo en vida lentamente.
Así llegan a viejos quejándose de lo cambiado que está el mundo,
Y que antes era mejor.
Ese es el punto máximo de obturación Mental,
de rechazo al cambio,
justo al borde del segundo cambio mas importante de sus vidas.

Alex Field 25/08/2012

martes, 17 de mayo de 2011


Sabios bajo Cruces

Somos Uno.


Sabios escondidos,
no por propia voluntad,
si por vital necesidad,
de respetar a su majestad.

Levántense de sus tumbas
de silencio, sin libertad.
El mundo necesita escuchar
toda La Verdad.

Esa verdad de arco iris
que dará luz
a esta confundida sociedad.
Inventada causalmente sin necesidad.

Suelten sus manos sanadores
Para empezar a curar
a este hermoso Mundo
pintado de falsa oscuridad.

Hay sabios en los niños
Que escondidos en obligaciones
Dejaron atrás sus corazones
por una vida sin rencores
Por quienes sin querer
y por costumbre
 los obligaron a callar.

Es hora de gritar
lo que hay en el corazón,
sin pedir perdón
pero con respeto divino,
a una cultura herida
por el miedo a no estar unido.

Que Dios no vive en un altar
si dentro de nosotros mismos.

a Pablo Asnaghi.

jueves, 5 de mayo de 2011

La última galletita

De pequeñas cosas.

Hoy fue un día agotador,

Termine mi trabajo cuando la noche estaba cayendo,

Solo quería estar en casa con mi familia,

Hoy, por la mañana cuando desayunaba me

Quedaba una sola galletita de mis preferidas,

Pero no la comí, la guarde para cuando vuelva

Proponiéndome que haría un gran día y

Mi premio a mi actitud sería comer esa

Última galletita.

Este fue un gran día con todo lo que significa la vida

Cuando llegué a casa,

Mi mujer y mi hijo me esperaban

Con mucha alegría, los abrasé

Nos sentamos a comer,

Fui a buscar mi última galletita

Mi hijo me miró

Con toda La dulzura que

Tiene un bebé de meses,

Y me pidió mi última galletita,

Puse todo mi día, toda mi vida,

Todo lo que aprendí,

Todo lo que amé,

Todo mi ser en esa galletita

Lo miré muy fuerte a los ojos

Y con una eterna suave sonrisa

Recibió mi última galletita,

La empezó a comer mirándome a los ojos,

Como recibiendo todo mi Ser,

En ese momento entendí

Que todo lo que tenemos

Es todo lo que damos,

Que la única forma de

Llenar nuestro corazón

Es dando, con todo lo que somos.

Y una luz llenó mi Ser,

Y todo se volvió

En un único blanco.

A los que buscan el sentido de la vida

lunes, 21 de junio de 2010

Hasta Luego Susana, fue un placer.

Seres, Encuentros, Inolvidables.

Me hubiera gustado haberte saludado así, antes que te vayas. La última vez que nos vimos, nos saludamos con un fuerte abrazo, con la promesa de una próxima vez. No lo dudo.
Con Vos aprendí a remar sin importar lo fuerte que esté la corriente, y si está en contra, paro pienso si voy bien, quizás cambie el rumbo pero luego sigo remando, con una sonrisa y con la voz bien fuerte.
Entregaste tu oxígeno cada minuto de tus clases de canto, cada recital, cada conversación, cada reto, pusiste la fuerza que nos faltaba para animarnos a Ser. Ahora nos toca a nosotros devolverte esa misma fuerza, dándosela a alguien que la necesite para Ser. En tu Honor, y por el gran placer de haberte conocido. Gracias.


a Susana Rosso
Alex Field

martes, 4 de mayo de 2010

La Leyenda del Tigre de Plata.

Serás tu mismo o no serás nada.

A los pies de un precioso bosque en una verde montaña china, había una pequeña aldea. En las tardecitas, luego de jugar, los chicos se reunían debajo de El Gran Árbol y desde lejos se acercaba un sabio anciano a contarles historias que los chicos adoraban.

Una tibia tarde de otoño, los niños esperaban ansiosos la llegada del anciano. Esta vez para escuchar La Leyenda del Tigre de Plata.

Cuenta la leyenda que, arriba en la montaña, dentro del bosque, vive un tigre de pelaje plateado, ojos negros y profundos, tenaz y fiel protector de todo el bosque. No come animales, por el contrario respeta y es respetado por todos y no por miedo sino por Su Integridad como Ser, donde en las noches de tormentas no se esconde en su guarida sino que vigila si alguien lo necesita, como cuando El búho preocupado por conseguir la comida de sus pichones no hizo tiempo a volver a casa y los tres pichones cayeron del árbol, El Tigre sentía en su corazón el miedo de los pequeños Búhos, corrió los encontró y los guardó en su pecho hasta que volviera su madre. Luego de la tormenta agradecida le dijo al Tigre que un día, uno de sus hijos le devolvería El Amor a El o uno de los suyos.

Sebastián, cada vez que escuchaba una aventura de esta leyenda pensaba, “Juro que un día Voy a buscar al Tigre de Plata”.


Los niños crecieron, aprendieron a cazar, le perdieron el miedo al bosque, algunos se dedicaron a la huerta, otros a construir, otros enseñar, y Sebastián seguía mirando fuerte la montaña. Aprendió a curarse, a cazar, a comer de las hojas, a conocer el bosque, los animales y como hacerse una guarida.

Una tarde, al caer el Sol, Sebastián, fue a ver al anciano y le dijo:

¡Voy subir la montaña en busca del Tigre de Plata!

El sabio se emocionó mucho, los ojos se le llenaron de lágrimas, se sentó cansado, con la mente en blanco, el cuerpo pesado, el silencio llenaba su cabeza, como si una gran etapa hubiera terminado y otra nueva comenzaba para ambos. Lo miró fijo, le costó hablar y entre sollozos le dio 3 consejos, “Nunca te rindas ante las supuestas desavenencias”, “Se parte del bosque, lo que le pasa a uno le pasa a todos” y “Ofrece lo mejor de ti mismo”. Y así encontrarás al Tigre de Plata. El anciano le dio un dibujo de sus ojos. Sebastián se dio cuenta que el encontrar al Tigre de Plata sería mas importante de lo que El creía.

Esa noche Sebastián no pudo dormir. El anciano, comenzó a ordenar la casa, preparo papel y lápiz para empezar a escribir.

Al amanecer, Sebastián salió en silencio rumbo a la montaña, llevaba una pequeña mochila con herramientas, un arco y todo su Ser encendido lleno de expectativa.

El primer día, el viaje fue tranquilo, conocía todo, parecía un viaje fácil, se sentía poderoso. Al atardecer cazó una liebre para comer y recuperar fuerzas. En la primera noche parecía que al otro día llegaría a lo más alto del bosque y ya tendría oportunidad de conocer al Tigre de Plata, pensó “Debo cazar algo para atraerlo”, o bien, hacer una guarida en un árbol y esperar, o mejor, rugir como un tigre para llamarlo. ¿Como hago?, ¿como me verá?, ¿seré como un enemigo para El?, si es protector del bosque, ¿quizás quiera protegerlo de mi? ¿¡Me podría atacar!? Mejor hago una casa en un árbol. ¿Será muy grande? ¿Podrá subirse a un árbol? ¿Que pasa si le caigo mal? Esto es una locura.

Y se durmió.

Al otro día, se despertó lleno de fuerzas para llegar a lo más alto y encontrar al Tigre con el que soñó toda su vida. El camino ya no era conocido, los ruidos eran extraños, caminaba mas lento, miraba mas a su alrededor, le tomó todo el día recorrer un cuarto de lo que había caminado el día anterior. A la noche no tenía ganas de cazar para comer, preparó una mezcla de plantas y semillas. Y se repitió en voz alta “Esto es una locura”. Esa noche hizo frío, hizo un pozo en la tierra entre rocas, plantas y se durmió.

Al otro día caminaba casi por inercia, su estado de ánimo no era el de antes pero algo dentro de si mismo lo hacía seguir su camino. Ya no sabía como haría para encontrarlo, ya no pensaba en el Tigre de Plata solo caminaba, se cuidaba, miraba bien de no perderse, observaba todo con mucha atención, comenzaron a pasar los días y las noches, solo podía pensar en la guarida de la noche, medicinas para las heridas, dolores de golpes, comida y agua.

Se dio cuenta que la montaña era muchísimo mas grande de lo que se veía desde la aldea, el bosque era un enorme lugar, tan grande que nadie podía imaginárselo.

Ya pensaba en Vos alta todo el tiempo: “Nunca voy a encontrar a ese Tigre, ni siquiera se si puedo volver a casa”, “me siento insignificante ante todo este gran mundo”, “podría perderme, morirme aquí mismo y nadie lo notaría”.

Y en ese momento un ave muy grande voló rozando su cabeza, y con un grito lo dejó sordo.

“Quizás este sea el fin”. “se dejó caer”, se entregó y se durmió.

Cuando despertó, una ardilla estaba mirándolo a los ojos de muy cerca, y comenzó a hablarle.

“Hola, ¿me vas a comer?“ ¿A no? ¿Qué pasó?

Cuándo se levantó se dio cuenta que se había dormido sobre una nuez y en la puerta de su cueva ¡Huy perdón! le dijo Sebastián, se levantó y la dejó pasar. “ya estoy loco, ahora hablo con los animales”. Ya no tenía donde ir. Era lo mismo si trataba de subir, o bajar, o daba la vuelta. La sensación de soledad e insignificancia eran enormes.

Esto lo llevó a un estado de humildad que nunca había vivido.

El tiempo siguió pasando, cada día que pasaba hablaba con más seres del bosque.

Cuando había tormentas y las casas de los animales se desarmaban, El ayudaba a reconstruirlas, cuando juntaba comida compartía con Ellos y Ellos le traían comida a El.

Un día recordó que el vivía en una aldea, y había subido a la montaña a buscar un Tigre que nunca encontró. Vio toda clase de animales y nunca un Tigre de Plata. El no podía pensar mal del anciano que le contó la leyenda, el amor entre Ellos era tan grande que no se lo permitía pero ¿porque?, porque dejarlo hacer semejante travesía por nada.

Ya entregado a su suerte, buscó a quien preguntarle Si existía un Tigre de Plata. Solo había animales. Tendría que elegir un animal a quien preguntarle, no había otra opción.


Una noche despertó y un Búho lo miraba fijo. Solo atinó a preguntarle. “Alguna vez viste un Tigre de Plata”, el Búho solo sonreía y lo miraba.

¿Como puedo hacer para encontrarlo?, hace muchísimo tiempo que vivo en el bosque tratando de verlo y hace mas años que lo quiero encontrar, desde que Soy chiquito que quiero verlo. ¿Cómo hago para encontrarlo? ¿Dónde está?

El Búho le dijo: lo veo siempre andando en el Bosque…

Hizo un silencio…

Sebastián se desplomo, “¡no puede ser!” dijo cansado.

Recordó el dibujo que el Anciano le dio. ¡Eran los ojos del Tigre! Se los mostró al Búho, el Búho miraba los ojos del Tigre y los de Sebastián. Ahora Sebastián podía ver Sus ojos en los ojos del Búho. Y El Búho le dijo: ¿¡Ahora lo ves!?

Sebastián No podía para de llorar, solo lloraba y lloraba, no sabía de que, ni porque. La imagen del Sabio apareció en el Cielo. Ahora el anciano era parte de El como sus manos, sus ojos, sus oídos, Eran uno Solo, y todo el Bosque era su casa, los animales sus hermanos, y todo se unió de una manera increíble, impensable, enorme, lleno de luz. Lleno de Dios.

Al amanecer comenzó a bajar, se guió con las estrellas, el Sol, su intuición, caminó por días y días,

Una tarde cuando el Sol estaba entrando en el horizonte de otoño, llegó a la aldea.

Desde lejos algunos lo reconocieron, parecía que lo esperaban, ¿como podían acordarse después de tanto tiempo? Se acercó corriendo a Ellos, nuevos niños corrían a El, parecía que no había pasado el tiempo para los afectos, estaba Feliz, corría como un Tigre de Plata hacia Ellos.

Se sentaron debajo de El Gran Árbol y comenzó a contarles, entre otros cuentos, La Leyenda del Tigre de Plata.

Que estuviste haciendo en estos días

Zolthar 21/02/2010

viernes, 12 de febrero de 2010

Canción de las Cuatro Estaciones

Canción de las cuatro estaciones.

Luna llena con bufanda,
que sembraste vida en esta tierra.

Campos de Lavanda y Poleo
prometen un mundo mejor ...

Lluvia fresca alivia
a las damas de noche
que sonrien a la luna.

Con el Sol dorado y las hojas que caen
abre tus ojos a esta vida
Sebastián de mi corazón

Para Seba Field de Mamá y Papá
05/02/2010

lunes, 25 de mayo de 2009


Volver.
Cuando no distinguimos si 
la realidad es esta o aquella.

A veces para pensar a veces para sentir,
a veces para ver como miles de sensaciones
distintas entran, salen, atraviesan, explotan,
dentro nuestro, donde dentro significa
mucho mas allá que afuera,
donde el tiempo y el espacio desaparecen
y nos transportamos a un estado
que nos mantiene en suspenso
hasta que la sagrada mente y su ego 
nos traen a tierra, 
nos desinflan,
nuestro cuerpo aparece, pesado, sentido,
nuestros "problemas" vuelven,
y todo toma otro color, otra dimensión.
 
Para Cecilia Laura
Zolthar, 24-06-08
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